MiFID o Directiva de Mercados e Instrumentos Financieros, persigue como objetivo fundamental la armonización de los mercados financieros, introduciendo un régimen regulatorio común para los servicios financieros en los 27 estados miembros de la Unión Europea y en otros 3 estados del área Económica Europea (Islandia, Noruega y Liechtenstein), así como la protección de los inversores.
La MiFID tiene por objetivo prioritario mejorar la protección de los inversores mediante la aplicación de tres principios generales que deben regir la conducta de las empresas de inversión:
Deber de actuar honesta, justa y profesionalmente de acuerdo con el mejor interés de sus clientes.
Deber de proporcionar información imparcial, clara y no engañosa a sus clientes.
Prestar servicios y ofrecer productos teniendo en cuenta las circunstancias personales de los clientes.
La MiFID proporciona un marco de regulación amplio y armonizado, ampliando productos y servicios de inversión cubiertos, reconociendo nuevos sistemas de negociación poniendo fin al principio de concentración y permitiendo a las empresas de inversión ofrecer sus servicios en todo el mercado europeo.
Incrementa la transparencia y el control en los mercados mediante la imposición de un elenco de requisitos mínimos de organización y control interno con que deben contar las empresas de servicios de inversión.